domingo, 6 de marzo de 2016

El verdadero valor de la vida



                                          -Sólo quien se atreve a mirar más allá, podrá contemplar 
                                                        el universo que existe en tus ojos- Un día de marzo


Se han puesto a pensar, ¿Qué sería de nuestra vida, si nos atreveríamos a disfrutar más de momentos, y no de cosas materiales? 

Me lo he preguntado un par de veces, y no dejado que la tercera pregunta llegue, he comenzado a actuar, sobre lo que se puede disfrutar, lo que se puede vivir, y de la manera quizás más simple, ser feliz. 
Y en realidad no ha sido tan difícil, bastó tan solo con descomplicarse un poco, mirar el mundo desde otra perspectiva y lanzarse a vivir, en busca de lo que se puede encontrar en el mínimo detalle, que se pone frente a nuestra vida. 

Condenamos muchas veces nuestra existencia, a un sufrimiento basado en el dinero, en las posesiones, el estatus, en el falso sentimiento de felicidad, que te llena de objetos materiales, más no llena tu corazón. Nos condenamos falsamente en necesitar del dinero, para pasar un buen momento, de tener auto para ir y visitar a alguien, a quien no miras hace tiempo; cuando en realidad sólo depende de nosotros el transformar nuestra realidad, en un momento mágico. 

No me importa sino llego a ser millonario, por que de principio no lo quiero ser, y por que he entendido -abriendo mi alma y mi corazón- que ya lo soy. La vida me ha bendecido con innumerables, sencillas y grandiosas cosas -y no necesariamente materiales- que no creo que necesite más. 
Vivir al limite, sabiendo que puede ser hoy el último día de mi vida, nos da la pauta de atrevernos a hacer siempre lo que deseamos;  a decir: -Te quiero-, -te amo-, o simplemente a abrazar, sonreír, divertirte, intercambiar miradas, momentos, sencillos presentes, de una forma más real y cargada de mucho sentimiento,  por que simple y sencillamente la vida es una sola y siempre nos llevaremos los momentos, más no las cosas que tenemos o construimos. Como diría mi madre -"Lo comido, lo bailado y lo bebido, nadie te quita"-.  

Pasear bajo la lluvia, caminar hacía ningún lugar, perderse un momento, reír, llenar de momentos tu vida, más no de objetos, se ha convertido en mi filosofía de vida, y me he dado cuenta que la "magia" viene sola, he encontrado mi felicidad en momentos sencillos, muchas de las veces inimaginados, no planificados, peor aún soñados, pero te das cuenta, que la felicidad está ahí, que perdiste mucho tiempo antes, por el miedo a atreverte a tomarla y que definitivamente ya no puedes dejar pasar más. 

Empezar a dar valor a las cosas pequeñas, a los detalles quizás no costosos en dinero, pero muy valiosos en significado, nos hará menos dependientes de lo material, como siempre he creído... si tu me regalas una piedra y lo haces de todo corazón, créeme que esa piedra será la más hermosa que jamás haya visto y representará para mi un momento, un lugar, un estado y me recordará la alegría, y la felicidad vivida. 

Entonces, ¿Por qué complicarnos tanto? ¿Por qué esperar un momento, una fecha, un día en especial? cuando podemos convertir un día convencional, en algo mágico, en algo especial. ¿Por qué esperar tanto tiempo para un abrazo? Cuando podemos correr en busca de uno, sin necesidad de que sea año nuevo, no han pensado que quizás será tarde. ¿Por qué limitarnos a no decir, -te quiero-? limitándonos al miedo de quizás no ser correspondidos. Hay que hacerlo siempre, y no importa si suena trillado o vacío, porque el significado no lo da la palabra, lo das tú mismo, con tus acciones, con tus detalles, con tu vida misma. 

En esa búsqueda insaciable de la felicidad, tu universo atrae a personas especiales, que tienen tu mismo nivel de locura, que entienden cada frase, cada letra, cada mirada, cada momento, cada circunstancia, que cuando aprendes a mirarlos de manera diferente, llenan tu vida de color, de magia inexplicable, inentendible e infinita. ¡Y es real!, cambian todo con su luz, te das cuenta que en realidad no todo estaba perdido, que pudieron haberte fallado mil personas, pero basta sola una, para cambiar el universo, para ponerle alegría y color. 

Y mientras sigues evolucionando, aparecen otras interrogantes. ¿Por qué no lo hice antes? ¿Por qué no cambié mi modo de ver las cosas? Sucede que muchas veces, pensamos en que la felicidad está en el dinero, y que debemos acabar con nuestra vida, para que al final cuando tengamos dinero, nuestra felicidad sea completa, y que cuando el dinero falte, simple y sencillamente la felicidad ya no existirá. Pero no es así, es tan solo un estado, que como el dinero se va y viene, y no llena todos los espacios que son vitales para el alma, para el corazón. 

Volvamos a emocionarnos con lo simple, con lo sencillo, con lo abstracto, no esperemos que nos regalen un -mundo feliz-. hagámoslo nosotros mismos, está en nuestras manos. 

¡Atrevámonos a ser felices, a sonreír!


Y mientras escribía esta entrada, escuchaba esta canción. ¡Recomendada para inyectar energía! 


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